– ¿Y qué hacemos aquí?

– Venimos a probar mi más reciente modelo.

– ¿Es en serio? ¿En una autopista, en hora pico, con un tráfico de la chingada?

– En efecto. De hecho, según mi modelo, llegaremos al punto B del mapa en exactamente 42 minutos.

– ¡Mis bolas son tus ojos!

– En serio. ¿No te había platicado de mis intenciones de modelar el tráfico con ecuaciones diferenciales en diferencias? Pues ya lo resolví. Era más sencillo de lo que creía. Es un modelo de flujo de tránsito vehicular con un autómata celular probabilístico. Por ende, es un modelo de espacio y tiempo discretos, donde cada célula del autómata equivale ya sea a un vehículo en movimiento con cierta velocidad o a un espacio vacío de la avenida donde se encuentran los vehículos. Si cada vehículo tiene asociada una posición en la autopista, al ser un autómata celular un espacio discreto, cada célula equivale a una parte de un vehículo o a una célula vacía. Y con la ecuación que te mostré el año pasado para calcular la probabilidad de que un vehículo reduzca su velocidad aleatoriamente y que probamos como cierta, cualquier estudiante de licenciatura resuelve para la incógnita – en este caso, tiempo – y listo, siempre y cuando el predecesor no esté dentro del horizonte de interacción del vehículo.

– ¿O sea que si alguien choca tu modelo sirve para pura chingada? Además, tu teorema únicamente funcionaría para una avenida de un único carril, Doctor Geniecillo. Y esto es una avenida de cuatro carriles.

– Sí, bueno… voy por partes ¿OK?

– ¿Entonces no llegaremos dentro de 42 minutos?

– Pues si el huevón de enfrente dejara de fajarse a su novia y acelerara, igual y hasta en menos.

– ¡Me cae que no valemos madre!

 

*Basado en la teoría Nagel-Schreckenberg de densidad de tráfico.

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