Mire, aquí traigo la nota, ¿podría revisar otra vez? – Si señor, con gusto lo intento pero tome asiento, ya le dije que llegando mi jefe le explico su problema. Oiga si, le entiendo, pero si el papel indica claramente que estoy en todo mi derecho, ¿Cómo diablos le explico que todo esto me exaspera enormemente? – Yo que mas quisiera, señor, pero el jefe es muy estricto para esas cosas, ¿sabe?, y estas computadoras generalmente nunca fallan a la hora de recibir a las visitas, pero mire, no, ninguna reservación a su hombre, si quiere puede esperar en el bar de aquí a dos cuadras y yo le digo a mi jefe que vino, ¿si?, así le explico los detalles con tranquilidad. El hombre arrastró su calma y sus viejos huaraches calle abajo, empujó la puerta del lugar, se sentó junto a la barra y pidió una cerveza Corona.

Cuando el Papa llegó a su oficina del Vaticano halló el más extraño post-it desde que fuera elegido en su posición:

– Vino Jesús, hijo de Dios, dice que lo espera en el bar de la esquina, que por favor le lleve algo de dinero para pagar.

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