Cuando era pequeño, las cosas olían distinto, con más intensidad. La lluvia, la tierra mojada, el pasto, las manzanas, los helados, el mar…

Recuerdo que durante unos meses pude sentir el perfume más lindo de mi vida: el de mi bebé. Misteriosamente, un día, deje de sentirlo y ya no volvió jamás. Recuerdo que íntimamente me enojé, como si hubiese sido su culpa… pero luego reflexione: él simplemente había crecido.

También los colores se fueron haciendo distintos, al igual que los sabores. Todo parece haberse ido ocultando tras una fina gasa que va suavizando las sensaciones…

En la madre! Estaré enfermo?