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Cuando era pequeño, las cosas olían distinto, con más intensidad. La lluvia, la tierra mojada, el pasto, las manzanas, los helados, el mar…

Recuerdo que durante unos meses pude sentir el perfume más lindo de mi vida: el de mi bebé. Misteriosamente, un día, deje de sentirlo y ya no volvió jamás. Recuerdo que íntimamente me enojé, como si hubiese sido su culpa… pero luego reflexione: él simplemente había crecido.

También los colores se fueron haciendo distintos, al igual que los sabores. Todo parece haberse ido ocultando tras una fina gasa que va suavizando las sensaciones…

En la madre! Estaré enfermo?

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Infiel.

-¡¡¡ Puta !!!  ¡¡¡ Puta de mierda !!! – A los gritos Pablo la iba arrinconando en la pequeña habitación. Tenía la cara desencajada de furia, ella temblaba de miedo e intentó escaparse de la segura agresión. -¡¡¡ Sos una hija de puta, con todo lo que hice por vos, con lo bien que te trato!!!, ¿Cómo pudiste hacerme esto?- La alcanzó arrojándose sobre ella y con una rodilla le inmovilizó el cuerpo mientras que sus manos le empezaron a rodear el cuello. -¡¡¡Putaaaaaaaaaaaaa!!!!  ¡¡¡Encima cogiste con ese negro sucio de mierda, no pudiste contenerte y lo calentaste hasta que te cogió!!! – Ella comenzó a sentir la presión y solo gemía asustada mientras él le aplastaba el cuerpo y la ahorcaba.- ¡¡¡Y encima embarazada!!! ¡¡¡No te lo voy a perdonar nunca!!! ¡¡¡De ese negrooooo!!!!- La presión fue total y la asfixió con tal locura que aún después de muerta seguía presionando mientras no paraba de gritar. Con semejante ruido, Jaime, su vecino entró en la habitación y se encontró con la escena- ¿¿Pero qué carajo hiciste?? ¡¡La mataste, animal!!.- Pablo se incorporó lloriqueando -¿Y que querés?, estaba embarazada del negro. -¿ De qué negro hablás? – le preguntó Jaime mientras lo zamarreaba una y otra vez.- El negrito, el perro del ferretero de la esquina- contestó Pablo. -Me gasté una fortuna para prepararla para la exposición. No hay caso, mucho pedigreé en los papeles  pero era una puta.

Final para personas sensibles:

La presión fue total y la asfixió con  locura  mientras no paraba de gritar. Con semejante ruido, Jaime, su vecino entró en la habitación y se encontró con la escena- ¿¿Pero qué carajo hiciste?? ¡¡La estás matando, animal!!.- Pablo se incorporó lloriqueando -¿Y que querés?, estaba embarazada del negro. -¿ De qué negro hablás? – le preguntó Jaime mientras lo zamarreaba una y otra vez.- El negrito, el perro del ferretero de la esquina- contestó Pablo. -Me gasté una fortuna para prepararla para la exposición. No hay caso, mucho pedigreé en los papeles  pero es una puta. Jaime no lo pensó más. Alzó a la perra y se la llevó a su casa. Unos meses  después sus hijos jugaban con unos graciosos cachorros de raza indefinida en el amplio jardín.

Un Feliz Funeral.

¿Pero de verdad está muerto? no nos vaya a hacer pendejas como aquella tarde que se estaba haciendo wey tirado allá en la cañada. ¿A cuantas se jodió esa vez? ¿300? ¿400?

No, ora si esta bien muerto, ya hasta huele mal el cabrón. Y si no me crees mira, ahí vienen aquellas arrastrando un buen pedazo que le acaban de arrancar al méndigo.

¡Órale muchachas, se están durmiendo! ya las vísceras jugositas se están terminando, luego nomás la trompa les van a dejar. ¡Apúrense!

¡Ok, ya vamos!

Oye amiga, pero vieras que aún me cuesta creerlo, es demasiada buena suerte. Pero dime ¿Quién lo mató?
No sé, pero según las chismosas del hoyo 14 dicen que estaba intentando cruzar el mar de piedra negra cuando uno de los gigantes correlones lo golpeó y voló por los aires hasta que chocó con este nogal.
Pues bonito funeral que le hemos armado a este desgraciado. Pero bueno, a lo que venimos. A ver, ayúdame a arrancarle este trozo.

Estas y otras conversaciones por el estilo, que para el oído inexperto pasarían por chasquidos y ruidos sin sentido, se escuchaban entre las hormigas que alegremente destazaban el pútrido cadáver del oso hormiguero.

 

 

La sonrisa de Kiki.

Ocho días atrapado bajo el peso de mil escombros, sin luz, sin agua, sin nada que llevarse a la boca. Ocho días sin ver a su madre y su familia. Ojos hundidos por la deshidratación. No hay lágrimas porque los más pequeños siempre guardan la esperanza. No hay dolor porque la vida es todavía un juego para ellos. Por eso, cuando se hace la luz, cuando se acaba la pesadilla,… siempre hay una impresionante sonrisa.

Kiki ha vuelto y viene para terminar el juego…

http://kurioso.es

A, b, c, d, e, f, g…

La respuesta a todas las preguntas está en el alfabeto. Lo único que tenemos que hacer es sacar de él las letras precisas para obtener la contestación deseada. ¿Existe Dios? La respuesta se halla en el alfabeto. ¿De dónde venimos, y a dónde vamos? En el alfabeto se encuentra la solución a ese enigma. ¿Hay vida después de la muerte? Oculta en el alfabeto está la réplica. Ordenemos el alfabeto, pues. La tarea no es grande, pues las letras son pocas. Si las combinamos bien obtendremos todas las sabidurías, y aun los misterios más grandes se nos revelarán. Empecemos ahora mismo. Yo aportaré lo más valioso: la materia prima. Hela aquí:

A, b, c, d, e, f, g…

(AFA)

Platón

 

Así es la cosa. A mi mujer le hablan de Platón y se pone aristotélica. No sé cómo, no sé por qué. En cuanto escucha una palabra sobre la reminiscencia, el mundo inteligible o la teoría de las formas, ella se ruboriza, se le nublan los ojos, deja escapar un gemido, y se pone a imaginar espaldas anchas y nalgas musculosas. Yo intento, como es lógico, detenerla. Pero es inútil. Una furia empirista la posee por completo, y lo único que le interesa es el paso de la potencia al acto.

Pensar nunca es indecente, me consuelo. Aunque admito que me desconcierta tanto empeño en la física, cuando lo que verdaderamente importa es la metafísica. Cada noche es lo mismo. En serio. Nunca falla. Yo digo por ejemplo: «caverna». O «sol». O «riendas». Y ella, enseguida, loca. Desparramada en la cama. Quitándose la ropa. Gritando sin decoro: ¡Bésame, Platón!

Yo, a mi edad, soy poco impresionable. Cosas peores he visto. Además, no lo niego, el comportamiento de mi mujer tiene sus ventajas. Digamos que antes, y perdonen el juego de palabras, nos costaba acostarnos. Desde que descubrí lo de Platón, mano de santo. Lo que pasa es que el deseo, el caballo de su deseo, se le desboca a todas horas, en todas partes, tenga uno ganas o no. Sospecho que mi mujer confunde el apetito con el banquete. En fin. Mis amigos se ríen, celebran nuestro problema, incluso nos felicitan. Yo, qué quieren que les diga, dudo. En el fondo estas perversiones me turban. Siempre he sido un poco kantiano, y pienso que hay cosas que no deberían hacerse.


 

Sentado junto a la ventana los dedos callosos de Demetrio Macías iban y venían sobre el teclado del celular. El Manteca adormilado acomodaba los cartuchos y contaba las AK-47 que recién había traído Anastasio la noche anterior.
-Es cosa que no puedo explicar, Curro- dijo Demetrio- pero si no regresaba por la Camila, siento que todo esto ya era para nada.
-No tiene nada que explicar jefe, mire, le traje un presentito.
Y de la bolsa del chaleco saco una magnifica pieza, con cacha de oro y la finísima imagen de un oso con ojos de esmeraldas.
-¡Curro! Hijo de la chingada, de donde sacas…
-Mucho mejor que la del güero palma jefe, le juro que no es nada.
Demetrio acaricio la culata dorada y de reojo miraba al Manteca, que sin inmutarse ante semejante lujo, separaba los chalecos antibala que había regados por el piso, entre cajas vacías de pizza y comida china.
Pancracio, y la Codorniz entraron muertos de risa, detrás de ellos  el Güero Margarito, ridículamente enfundado en  playera y pantalón Ed Hardy, que se notaba era dos tallas demasiado chica para sus generosas carnes.
-Nomas te faltó la gorra güero – escupió la codorniz, mientras ya todos se acomodaban los chalecos, guardaban armas en su fundas, tranquilos, riendo, solo Demetrio, miraba con ojos de acero hacia la ventana.
Tocaron a la puerta, el Manteca saco la pistola y de dos zancadillas se paro detrás de ella:
-¿Quién es?
No hubo respuesta. Demetrio ya tenía puesto el chaleco y a señas indicaba a los otros donde acomodarse.  Por la ventana de la improvisada cocina El güero Margarito alcanzo a ver asomarse del techo del edificio contiguo a un soldado que tirado de panza, le apuntaba con su rifle.
-¡Son guachos, Demetrio! ¡Son Guachos!
Todo termino en segundos.

Visita inesperada.

Mire, aquí traigo la nota, ¿podría revisar otra vez? – Si señor, con gusto lo intento pero tome asiento, ya le dije que llegando mi jefe le explico su problema. Oiga si, le entiendo, pero si el papel indica claramente que estoy en todo mi derecho, ¿Cómo diablos le explico que todo esto me exaspera enormemente? – Yo que mas quisiera, señor, pero el jefe es muy estricto para esas cosas, ¿sabe?, y estas computadoras generalmente nunca fallan a la hora de recibir a las visitas, pero mire, no, ninguna reservación a su hombre, si quiere puede esperar en el bar de aquí a dos cuadras y yo le digo a mi jefe que vino, ¿si?, así le explico los detalles con tranquilidad. El hombre arrastró su calma y sus viejos huaraches calle abajo, empujó la puerta del lugar, se sentó junto a la barra y pidió una cerveza Corona.

Cuando el Papa llegó a su oficina del Vaticano halló el más extraño post-it desde que fuera elegido en su posición:

– Vino Jesús, hijo de Dios, dice que lo espera en el bar de la esquina, que por favor le lleve algo de dinero para pagar.

 

¿Que pasó doña Herlinda? preguntó a su vecina que salió con la cabeza llena de tubos para rizar y fumando, pero ella fumaba rojos. No sé mijo, pero parece que a esas personas se las están llevando palgún lado. No se dice palgún, doña Herlinda, se dice para algún. Ay mijo, como me tienes harta con tus pinches correcciones; pero me encantas cuando me coges. Shhhh, cállese doña Herlinda, que la pueden escuchar.

Al instante se acercó un hombre vestido impecable, al estilo escuadrón especial de policía -solo que de traje blanco y fumando cigarrillos blancos- y en su su placa se leía agente Rakib, y dijo: Disculpe señor Moraga, ¿se la esta usted cogiendo sin estar casado? Moraga tartamudeó un poco pero contesto: s-s-s si estoy casado. ¡Pero con ella, no se haga pendejo! dijo Rakib. Ah, eso. Especifique don, contestó Moraga un poco sonrojado. Bueno, sonorojado es un decir por que Moraga está más prieto que el prieto azabache. Sería más corrector decir abochornado. Esteeee, pues no, no estoy casado con ella, jeje, añadió.

¡Impío! Y además…¡Fuma!…¿Qué no le advirtió su sacerdote? Sólo los que siguieron las enseñanzas irán al paraiso, y usted vivirá bajo el gobierno de la Bestia. ¡Infiel! Ay no me chingue, replicó Moraga, tenemos años gobernados por puras besitas, pero tal vez nosotros seamos más bestias por aguantarlos. En verdad que es usted pendejo señor Moraga, dijo Rakib. Ni convirtiéndose en Papa entraría al reino del señor.

¿Y usted?, replicó Moraga, usted también fuma. Yo ya estoy dentro, pendejo; y además soy el que reparte el queso, contesto el superpolicia celestial. Véngase doña Herlinda, que a usted también me la voy a arrebatar, terminó.

Oiga, ¿y ella por qué sí, si es bien puta?…y además ¡Fuma! dijo Moraga. ¿Necesita alguna otra virtud? contestó el agente celestial, mientras tomaba por la cintura a doña Herlinda.

Deveras que es usted pendejo Moraga, pendejísimo.

 

Milagro.

No volveré a descuidar mis bebidas. A huevo, debió ser algo así.

Ni me acuerdo a qué bares fui hace dos meses. Y lo peor, sí hubo días en que llegué cayéndome de borracha y sin recordar gran cosa. Pero ahí están las pendejas de mis amigas con su “Hay que cuidarnos entre todas”. Idiotas. A ver si un día de estos las vuelvo a salvar de los güeyes que se las fajonean.

Debió ser eso, no hay otra explicación. Y por supuesto, no puedo poner en peligro mi futura boda, ya suficiente tengo con casarme con un ruquito como para encima, salir con un cuento de este tamaño. Mi pinche familia con sus costumbres ancestrales.

Por lo menos espero que el guey que me cogió haya sido guapo y espero que mi pedez no me haya apendejado tanto como para cogerme a un argentino, con eso de que se sienten Dios los putitos sudacas.

Obviamente el pendejo no usó condón, putísima la madre de su madre… ¿y si me pegó algún bicho? También tendré que hacerme la prueba del VIH.

Menos mal que no vivo en uno de esos puebluchos llenos de puritanos. Aquí estos pedos se resuelven en tres patadas. Me tomo las pastillitas que me de el gine, jijiji, jajaja y adios problemas. Le voy a mandar un mailito a mi primis por si las dudas:

“Isa, Metí la pata un poquito y no sé ni con quién. Pero ya tengo todo resuelto. Voy con mi gine de toda la vida. Te aviso por si las flys o por si me busca mi mamá contigo. Tu calladita, ehh.

Vicky María.